'Baek Ho Tigre Blanco'

'Baek Ho Tigre Blanco'

La escuela 'Baek Ho Tigre Blanco' vivió una clase especial y extraordinaria

Con la visita de un maestro de maestros: Roberto Pereyra

14/11/22 10:10 | Locales

La escuela de Taekwondo “Baek HO Tigre Blanco” ha vivido una clase especial que ha sido espectacular, por la visita del gran maestro Roberto Pereyra al Dojang a cargo del Sabonim Adrián Cristofani en el Club Unión de Arroyo Seco, quien con la ayuda de sus alumnos compartió sus conocimientos y su sabiduría, con un aporte que no se puede dimensionar.
El maestro Pereyra explicó cómo se ha vivido esta jornada tan particular, y también manifestó cuál es su idea del Taekwondo, la enorme importancia que para él tiene el aspecto filosófico y espiritual, y cuál es su visión general del rol de la enseñanza:

“Un gusto compartir con gente tan buena este día, con el maestro Adrián Cristofani, con Juan Ignacio Franzi. Encontrar tantos alumnos con tantas ganas y entusiasmo es una alegría. Los he visto a todos muy contentos. Salió una linda clase, que me gustó porque todos dieron su mejor esfuerzo. La parte técnica fue desarrollada muy bien por todo el grupo, al que se vio con una excelente condición física. Pero lo más importante fue la charla del final, y las preguntas de los alumnos, porque esto no se trata solo de lanzar golpes, sino de saber qué siente y piensa el que aprende. Es nuestra responsabilidad dejar un buen mensaje: que vayan por el buen camino, en un mundo tan competitivo, en donde todo es muy materialista y consumista y donde parece que la parte espiritual de la persona queda muy relegada, desde nuestro lugar tratamos de fortalecer lo que es el espíritu y el sentimiento de cada persona que entrena. Intentamos construir desde el interior, porque hasta un caballo puede patear fuerte, pero buscamos que se tenga también sentimientos de humanidad”

El maestro Pereyra lleva cincuenta y un años siendo parte de las artes marciales. Él recordó que comenzó estudiando Karate, en el año 1971. Luego, comenzó a gustarle más el Taekwondo, disciplina en la que está desde hace treinta años: “Buscaba, como todo joven, la destreza física: golpear fuerte, patear alto, hace acrobacias. Cuando uno va creciendo cambia esto, y comienza a completar este círculo que se recorre, y empieza a valorar mucho más la parte interior, considerando la importancia de construir para el futuro con mejores seres humanos. Lo que puedo mostrar en una clase, aparte de enseñarlo, muestro mi identidad, lo que muestro como persona.”

Entrenar es una pasión, y mostrar lo que puede hacer con su técnica, le da una felicidad enorme, porque durante muchos años se ha dedicado solamente a esto: “Si bien realizaba otras cosas, encontré aquí mi camino, y esto era lo que quería hacer. Algunas veces ganaba, otras no. Luego me casé, y dejé de competir. Más de viejito empecé a dedicarme a las formas y me anoté en una competencia y me fue bien. Luego en veintidós torneos más, y en todos me fue bien. Una parte de mi vida sumamente positiva”

Actualmente, este gran maestro se dedica pura y exclusivamente a la docencia, pero esto no quiere decir que ya no entrene, sino que desarrolla su cuerpo cada día, y aprende a través de la enseñanza cotidiana que imparte a sus alumnos: “Lo más difícil de enseñar en estos tiempos del Taekwondo es la filosofía, porque todo se vuelve muy político y competitivo, y se empuja a que se vuelva algo útil y de consumo masivo. Todo deja bastante relegados los aspectos elementales que son parte de sus raíces, como el saludo en clase, la reverencia, el respeto al lugar de práctica, al Dojang, el respeto a las banderas, a los grados de los alumnos. Todo nos lleva a construir una pirámide de respeto en el que siempre se valora y respeta al que sabe más. Pero todo a la vez nos enseña a tener cada vez más control, porque a medida que pasa el tiempo, tomamos conciencia de que nuestros golpes pueden hacerse con más precisión, y dañar seriamente. Cuando uno se da cuenta de esto, comienza a pensar en que debe tener mucha más humanidad, y ser más responsable de lo que uno aprendió.

Según opinó, la filosofía del Taekwondo es algo bastante intangible, difícil de descifrar, y cada uno, con sus propias vivencias y su arte, va encontrando su propia filosofía, que a lo largo del tiempo, sigue siendo muy similar a la de los demás: “Vamos a un mismo destino, porque desarrollamos un mismo arte, y vamos logrando un estado de paz y de calma que sea permanente y en equilibrio”

Finalmente, expresó su gratitud y su orgullo por la constancia de Adrián Cristofani y de Juan Ignacio Franzi, ambos a cargo de dos ramas de una misma escuela: Ellos cada vez que vienen a visitarme a San Fernando vienen con una alegría enorme, y yo veo que disfrutan mucho la práctica. Ellos resaltan no solamente lo que aprenden en estas clases, sino la forma en la que son recibidos y tratados, las charlas que tenemos con ellos. Hay empatía y una forma de relación diferente a como lo viven en otros lugares. Yo lo que veo es que vamos muy bien encaminados, y que los grupos de los tres lugares, de General Lagos, de Arroyo Seco y de San Fernando, cultivamos el mismo sentimiento y enseñamos el Taekwondo de la misma manera: con muy buenas personas, con buenos principios morales, y con una disciplina marcial y una entrega total. Ojala esto sirva para construir un Taekwondo diferente y mejor para todos”

Notilagos

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