Misa celebrada al aire libre, en el parque central
19/03/26 19:15 | Locales
Finalmente se realizó la gran fiesta de San José, el santo patrono de General Lagos. En un clima de Fe y de mucha alegría, toda una comunidad se unió en un solo espíritu, realizando la procesión que desembocó en el playón deportivo del parque central. En este punto se celebró la santa misa, oficiada por el obispo Monseñor Eduardo Eliseo Martín. Estas fueron sus palabras durante el sermón:
'Gracias, padre Enrique, por la invitación a participar y compartir con todos ustedes este día de fiesta. Gracias al seminario menor y a los padres que lo acompañan. Es poco lo que está escrito de la vida de San José, él nunca dijo ninguna palabra y, sin embargo, después de la Virgen, es el santo más universal, más querido por todos los cristianos en el mundo. A él le tocó esta misión tan difícil de custodiar los tesoros de la salvación: la Virgen y Jesús. San José cumplió cabalmente esta misión obedeciendo a Dios, aunque Dios le trastocó todos los planes.
Esta es la primera enseñanza que podemos sacar de San José: en la vida hacemos planes y proyectos, nos proponemos metas, pero el hombre propone y Dios dispone. Tenemos que adecuarnos siempre a la voluntad de Dios, que se manifiesta a través de la realidad de las cosas que nos suceden. José tuvo estas revelaciones en los sueños y obedeció a Dios, que se le manifestó de este modo. Nosotros también estamos llamados a ser obedientes a Dios, lo cual es difícil porque, a raíz del pecado original, tendemos siempre a hacer lo que nosotros queremos.
Dios nos manifiesta siempre su designio de amor sobre nuestra vida, un designio de vida y de gloria eterna. El caminito de esa felicidad no es el que nos propone el mundo, sino uno distinto en el que, a medida que vamos dando pasos, se acrecienta en nosotros la paz y la alegría. Pidamos esta gracia por intercesión de San José. Dios se nos manifiesta primero en nuestra conciencia, que nos dice qué está bien y qué está mal. Si hemos hecho algo malo, Dios no nos castiga; espera que le pidamos perdón y él está dispuesto a abrazarnos siempre.
San José custodió y cuidó a la Virgen y a Jesús, salvando a Jesús de las garras de Herodes. Hoy también la Iglesia es la gran familia de los hijos de Dios y San José es su patrono universal y gran custodio. Nosotros también somos custodios en casa, en la familia, y debemos custodiar la vida. Primero, la vida que está en el vientre de la mamá; una mujer que queda embarazada y el padre que ha engendrado tienen la obligación de custodiar esa vida. Toda vida humana vale más que el mundo entero, más que todas las riquezas y bienes materiales.
Debemos animarnos a custodiar la vida en el ámbito donde estamos, aunque hoy tantos padres tengan dificultades porque el Estado no está cumpliendo con los convenios que ha hecho y se están destruyendo todas estas obras. Tenemos que rezar mucho y trabajar para que el Estado cumpla su deber de proveer de los medios materiales para seguir realizando esta obra de custodiar la vida humana, que es lo más sagrado que hay. También debemos custodiar la vida al final, la vida de los ancianos, porque uno vale porque es un hijo de Dios y todos tenemos la misma dignidad.
Recordando al Papa Francisco, también debemos custodiar la creación, la obra de Dios. Hoy hay muchas formas de explotación de la naturaleza que no la respetan. Dios le dio al hombre el poder de dominar la creación, pero no para destruirla, sino para mejorarla y cuidarla. Demos gracias a Dios por tener como patrono en General Lagos al glorioso San José, el santo más importante después de la Virgen María, al cual podemos recurrir siempre hasta la hora de nuestra muerte. Pidamos estas tres gracias: custodiar la vida humana desde el nacimiento hasta la muerte natural, custodiar la vida humana más frágil y débil, y custodiar la creación, siendo obedientes a Dios haciendo siempre su santa voluntad. Amén'.
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